Gritos y llantos. Te digo basta, soltás el vaso. El alcohol se derrama, pero para mi ya es veneno. No quiero mirarte, no querés lastimarme. Tarde. Las marcas de eso que ya fue siguen en mi cuerpo, no puedo sanarlas. Agarrás ese sucio saco y te vas quien sabe donde. Tal vez con tus compañías nocturnas, esas almas vacías. El llanto ya no es remedio, los gritos no son calmantes. El infierno tiene muchas formas, esta la mía.