Todos los rostros del mundo son espejos. Decide cuál llevarás por dentro y ese será el que mostrarás externamente y los demás verán. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás. Las cosas mas bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón.
Es por eso que debemos proyectar lo mejor de nuestro interior; mediante nuestras acciones y nuestra actitud frente a la vida, para así poder disfrutar el reflejo de esa proyección.