Lloro. Lloro por pérdidas y aveces hasta por bienvenidas. Lloro con realidades y con ficciones. Lloro cuando me siento sola, cuando me siento agobiada, o cuando no sé lo que siento. Lloro. Mucho. Por todo, sobre todo. Pero me encanta llorar. Me encanta que mis sentimientos sean tan frágiles. Me encanta emocionarme con ciertas cosas, y que toda esa sensación por dentro se convierta en lágrimas. Me encanta llorar. Nunca voy a saber por qué.