Durante la noche escucho mis huesos tronar por retorcerme en la oscuridad, con la ausencia de lo deseado. De la obsesión que me persigue. Imagino la figura en todas partes. Como si fuera alguien más, alguien que esta ahí viviendo su vida como cualquier persona. Pero no. Mi imaginación lo plasma ahí. No se por qué. Pero no quiero que ceda. Me gusta tener una mínima cercanía.