Prefiero enfrentarme a lo necesario, a lo inevitable, en vez de vivir con la vergüenza de que no pude hacer nada cuando tuve la oportunidad. No lograría engañar a nadie si ocultara mi cobardía, aunque tal vez nadie se fijaría siquiera en saber si pude hacer algo. Probablemente no esperan nada de mí, y no los culpo.
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