Quien pudiera dar a elegir, entre la vida o la felicidad tendría a miles de caminantes confundidos ante su pregunta. Ésta es sencilla, pero los hombres se desconcertarían al verse obligados a elegir una. Dirían "vida" por miedo a la muerte, o "felicidad" por miedo a la soledad y el sufrimiento. El miedo es humano, es inevitable y hasta el más valiente temió ante su propia respuesta. Pero la valentía venía acompañada de la astucia y el hombre dijo "Deme la vida, yo buscaré mi propia felicidad"