Siempre tomé el mismo camino para llegar a un lugar. Los mismos tramos, doblaba en las mismas esquinas, tomaba los mismos atajos, cruzaba en las mismas calles... pero un día olvidé donde cruzar. Miraba distraída y no sabía como avanzar hacia adelante. Era como si las calles ya no fueran las mismas, los vecinos otros y los pájaros decidieron callar y observarme en el cordón. Inevitablemente retrocedí y me vi obligada a tomar otro camino. Ese día me perdí para no volver a encontrarme. Aveces me pregunto que fue de ellos y en donde quedaron esas esquinas.